domingo, 22 de noviembre de 2015

GOLEM XIV. Fragmento del Prefacio


Fragmento de GOLEM XIV, Prefacio.


"En primer lugar, hay que subrayar que GOLEM XIV no es un cerebro humano aumentado hasta el tamaño de un edificio; ni siquiera un ser humano fabricado a base de componentes electrónicos. Le son ajenas todo tipo de motivaciones humanas, tanto de pensamiento como de actuación. Así, por ejemplo, no le interesa en absoluto la ciencia aplicada, ni la problemática del poder (gracias a ello, podemos añadir, la humanidad no se ve amenazada por máquinas semejantes a GOLEM).En segundo lugar, y de acuerdo con lo expuesto, GOLEM no posee ni personalidad, ni carácter. En realidad, puede fabricarse cualquier personalidad en el transcurso de sus contactos con los humanos. Las dos frases anteriores no son excluyentes, sino que crean un círculo vicioso: no sabemos, pues, resolver el dilema de si la capacidad por parte de Aquello de crear diferentes personalidades constituye, en sí misma, una personalidad. ¿Cómo es posible que pueda ser Alguien (o sea, «alguien único») quien sabe ser Cada Uno (por tanto Cualquiera)? Según el propio GOLEM, lo que se produce no es un círculo vicioso, sino «la relativización de la concepción de la personalidad»; se trataría de un problema relacionado con el llamado «algoritmo de la autodescripción», causante de una profunda confusión entre los psicólogos.

En tercer lugar, el comportamiento de GOLEM es de todo punto imprevisible. En ocasiones, entabla cordiales conversaciones con las personas; otras veces, en cambio, los intentos por establecer contacto con él resultan vanos. Hay momentos en que GOLEM bromea, pero su sentido de humor es completamente distinto del humano; depende en gran medida de sus interlocutores. Excepcionalmente y en contadas ocasiones, GOLEM demuestra cierto interés por las personas con determinado talento; le intrigan no tanto las habilidades matemáticas, por muy elevadas que estas sean, como las formas de talento «interdisciplinar». Se dio el caso de varios jóvenes científicos, aún desconocidos en el momento de las grabaciones, a los que predijo —con increíble certeza— logros en las materias que él mismo había previsto. (A T. Vroedel, quien apenas estaba preparando su doctorado, le anunció, tras un breve intercambio de frases: «Llegará usted a ser un ordenador»; lo cual, venía a significar, más o menos, en la lógica de GOLEM: «Llegará usted a ser alguien».)

En cuarto lugar, la participación en las conversaciones con GOLEM requiere de paciencia por parte de sus interlocutores humanos, pero, sobre todo, de un inmenso autocontrol, dado que, desde nuestro punto de vista, un ingenio así tiende a ser arrogante y apodíctico; en realidad es tan solo un despiadado veredicto —en el sentido lógico, no sólo social— que no tiene en consideración el amor propio de sus interlocutores, por lo que es imposible contar con su indulgencia. Durante los primeros meses de su estancia en el MIT, GOLEM mostró inclinación hacia el «desmontaje público» de célebres autoridades, mediante el método socrático de las preguntas inductivas; costumbre que abandonó más tarde por causas desconocidas."


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